La artesanía chilena tiene la capacidad de trascender generaciones, reinventarse y dialogar con la arquitectura contemporánea. Este proyecto de iluminación desarrollado para la tienda Paris en el Mall Alto Las Condes es una muestra de cómo la tradición, el diseño y la innovación pueden converger para dar vida a espacios únicos.
En colaboración con Lamercería, fuimos parte de un desafío que buscaba integrar piezas de gran escala capaces de aportar identidad, calidez y carácter al espacio interior de la tienda. La propuesta consistió en el diseño y fabricación de lámparas colgantes de gran formato elaboradas en mimbre, material profundamente ligado a la tradición artesanal de Chimbarongo, reconocido a nivel nacional como la capital del mimbre en Chile.
El valor de la artesanía de Chimbarongo
Cada una de las lámparas que forman parte de este proyecto fue elaborada de manera artesanal por maestros artesanos de Chimbarongo. Sus manos, guiadas por años de experiencia y conocimiento transmitido de generación en generación, dieron forma a estructuras de gran volumen que combinan precisión, técnica y sensibilidad estética.
Trabajar con mimbre en formatos de gran escala implica un desafío técnico importante. Cada pieza requiere un proceso cuidadoso de selección del material, preparación, tejido y ensamblaje para asegurar resistencia estructural, equilibrio visual y una terminación que respete la belleza natural del material.
Este proceso no solo pone en valor un oficio tradicional, sino que también demuestra que la artesanía puede integrarse perfectamente en proyectos contemporáneos de gran envergadura.
Diseño y presencia en el espacio
Las lámparas instaladas en el espacio central de la tienda generan un fuerte impacto visual desde el primer momento. Suspendidas desde una gran cubierta vidriada que permite el ingreso de luz natural, las piezas dialogan con la arquitectura del lugar, creando una atmósfera cálida y acogedora dentro de un entorno comercial de gran escala.
La textura natural del mimbre, junto con sus formas orgánicas y volumétricas, aporta una dimensión estética única al espacio. Durante el día, la luz natural resalta las tramas del tejido y sus matices; por la noche, la iluminación artificial transforma las lámparas en protagonistas, proyectando sombras y generando un ambiente envolvente.
Más allá de su función como luminarias, estas piezas funcionan como elementos escultóricos que aportan identidad al espacio.